Saturday, June 07, 2008

Esperando sin esperar



La lámpara sobre la mesita redonda es lo único que la ilumina en medio de la oscuridad. Ella está sentada en su silla roja de madera que se encontró abandonada como un tesoro una noche solitaria en la calle. Tiene un libro abierto en sus manos, pero ya no lee. Está absorta, escuchando la lluvia y el viento que lo hacen temblar todo. Se encuentra perdida en sus pensamientos, profundizando tanto en ellos que se vuelven absurdos y acaban en nada.

De vez en cuando afoca su mirada en algún objeto cercano: su taza de café, la pila de libros que tiene en frente, la planta que se marchita, el foco de la lámpara que la deja viendo estrellas fugaces en la oscuridad…Toma un sorbo de café, pero lo deja en un impulso al darse cuenta de que ya está helado. Ha perdido la noción del tiempo, pero sabe que habrá pasado mucho porque la última vez que bebió el café estaba caliente. Esto le pasa cada vez más a menudo, perderse en la nada. Viendo sin ver y estando sin ser.

Mira a través de la ventana, el viento mueve los cordones de su tendedero que van de un lado a otro de su terraza. Le gusta pensar que es como si estuviera viendo el filito de espuma blanca de las olas que rozan con la infinita arena. Todas las lucecitas de las farolas de las calles son las estrellas que se asoman en el horizonte. Sólo falta la luna. Pero esta noche no hay luna. Eso es lo que ella quiere ver en su mundo, porque lo que ve a través de su ventana, en el mundo real, es un barrio pobre, de edificios sin carácter, uno tras otro hasta el horizonte sin estrellas, tejados sucios, pinceladas de lo que fue un árbol, una escuela encarcelada por graffiti y coches enjaulados para que no se los roben.

Quizás por eso es nocturna como un búho. Es más fácil ver lo que uno quiera cuando no hay suficiente luz para ver lo que hay y escuchar lo que uno piensa cuando no hay millones de personas hablando sin pensar.

El viento sopla cada vez más fuerte, como una voz que se arrastra con cansancio y dolor. Las gotas de lluvia caen, sonando como campanitas, mujercitas cuchicheando sobre la voz desgarradora que sufre. Pero el viento las arrastra con fuerza y las estrella contra la ventana. Ella ve como se resbalan moribundas sin nada más que decir. Escucha lo que el viento grita y siente una complicidad comprensiva. Encuentra en las ráfagas transporte para dejar volar sus hilos de pensamiento. Siente su misma desesperación elegante y ansia sutil. Esa furia y dolor que como un torbellino abre y cierra los cajones de su mente. Y siente como las lágrimas se resbalan moribundas sin nada más que decir.

se.


6 comments:

Arzeny Zubrov said...

Me parece que lo poetico no se puede reducir a escribir con cierto "estilo". ¿Que hay detras de todas estas palabras, sino vanalidades?
Vanalidades "convertidas" en ¿poesia?...
Me diras que no eres poeta. o algo asi... No quita. Heh. Saludos.

Anonymous said...

Leí hace poco una historia que quiero dejar reflejada en esta ventana a tu mundo, Sofía, escucha (si quieres):
Existió en el subsuelo una abrumadora lucha entre las ratas cellardas y las ratas de alcantarilla. La contienda acabó con una abrumadora victoria de las ratas de alcantarilla. Tras la victoria, casi inmediatamente, estas se dividieron en dos clanes que comenzaron de nuevo una encarnizada lucha a muerte. Y así continúa la lucha, la parte que salga victoriosa se volverá a dividir en dos, según las leyes de la dialéctica para seguir el movimiento vital. Luchar y alcanzar la armonía por medio del equilibrio de contrarios.
Y entonces se me hace más fácil entender a Rimbaud y lo que dicen de Cristo.

Y cambiando de tema, estoy en el paro, es la primera vez que me expulsan de un sitio que no sea un bar...je.. me largo a aprender francés..Qué, de los limones, lo mejor, hacer limonada...

Un abrazo lleno de tu lírica: R

Alexander Glass said...

Bonito post. Se agradece poder leerla. Un saludo

Simón said...

Sirena, hada, musa, siete...
Me gustaria ver
un paisaje de esos,
de esos que se ven dentro de ti,
un paisaje de palabras nuevas y sonidos nuevos,
de belleza que no acaba ni empieza:
existe, y tu existes con ella.
Imagenes en llamas cayendo
y yo con miedo a las alturas,
dime, luna soñadora, como puedo curar mi vértigo?

Sofia Elena Ibarra said...

Entregándote al abismo...

se.

Matías said...

Muy bueno!

Ya volveré para seguir leyendo.

Saludos